La actual China rebosa de energía comercial y creativa. Por todas partes se puede
sentir la vitalidad y la fuerza de un pueblo en plena modernización que sigue intentando
encajar su pasado. El país se ha lanzado de cabeza al s. XXI e intenta encontrar
su lugar en la comunidad internacional sin poner en peligro su rico patrimonio cultural.
La humillación china a manos de Occidente y Japón en el s.xix y principios del s.xx
sigue teniendo una poderosa influencia en la mentalidad colectiva y provoca, en
muchos habitantes, una mezcla de emociones con tradictorias. Los chinos se enorgullecen
de haber inventado la pólvora, la imprenta y el papel moneda pero, al mismo tiempo,
adoptan las ideas comerciales occidentales y pasan horas en clases nocturnas de
inglés.