Datong suple su escaso encanto con una gran riqueza artística. Esta ciudad fronteriza, que ha gozado desde siempre de una ubicación estratégica al borde de los pastizales mongoles, empezó a adquirir notoriendad como capital de los tuoba. Este pueblo de nómadas, que hablada el turkic, consiguió unificar el norte de China (386'534), se convirtió al budismo y, como muchos otros invasores, terminó asimilando la cultura China. El mayor logro de los tuoba son las cuevas de Yuangang, un conjunto de sublimes grutas budistas del s.V, con una calma y una belleza atemporales.