Un sobrenatural y espiritual kora, que se tarda una hora y media en completar, rodea este monasterio del s.XV, 7 km al oeste de Lhasa, que constituye uno de los rincipales alicientes del viaje a Tíbet. Junto con los conventos de Sera y Ganden, Drepung era uno de los tres pilares del Estado tibetano y se considera el monasterio más grande del mundo:llegó a albergar a unos 7000 monjes.
Los reyes Tsang y los mongoles lo saquearon repetidamente y destruyeron cerca del 40% de sus edificios. En cambio, la Guardia Roja apenas le prestó atención durante la Revolución Cultural. Gracias a los esfuerzos coordinados de reconsrucción, el pueblo vuelve a parecerse al que era antes. Actualmente unos 700 monjes residen en él y en el cercano monasterio de Nechung, 10 minutos a pie montaña abajo. Se aconseja que la visita coincida con la hora del almuerzo, cuando los monjes toman la tsampa y el té con mantequilla de yak.