En la primavera de 1974, unos campesinos de Lintong estaban excavando cerca del monte Li, no lejos de la antigua ciudad de Xi'an, cuando casualmente encontraron fragmentos de una estatuilla de terracota. Según una antigua tradición histórica, cerca del pueblo de Lin Tong, bajo un montón de tierra se encontraba sepultado el primer emperador de China. Las leyendas tenían razón: era el primero de los 7.000 guerreros de terracota que montaban guardia en el mausoleo del emperador Qin Shi Huangdi.
Las figuras, de una altura de entre 1,80 metros y 2 metros, formaban parte de un ejército en perfecta formación, con caballos, de 2 metros de longitud por 1,70 de altura, y casi 100 carros de madera. Este hallazgo forma parte actualmente del Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Quin y está dividido en 3 fosos de entre 4 y 8 metros de profundidad.
La primera visión que se tiene del ejército de terracota resulta tan importante que uno no acaba de creérselo. Al fin y al cabo, resulta difícil de imaginar que un ejército subterráneo a tamaño real formado por miles de soldados haya custodiado silenciosamente el alma del primer unificador de China durante más de dos milenios.