Hongkong era un enclave muy distante del Imperio Chino, hasta que los comerciantes europeos empezaron a importar opio al país. Si Hongkong fuera una persona, sería una mujer incomprensible. Estaría siempre cambiando, sin perder sus raíces. Sería supersticiosa, pero rigurosamente científica cuando quisiera.
Hongkong es cara, pero también tiene algo que ofrecer a cada uno, centros comerciales, con un sinfín de oportunidades, vistas románticas desde Victoria Harbour de uno de los paisajes urbanos más impresionantes del mundo, más de 10 mil restaurantes y docenas de cocinas distintas, así como una de las vidas nocturnas más trepidantes de Asia.